domingo, 8 de mayo de 2016

LAS ALERGIAS NO EXISTEN 2º

DE LAS ENSEÑANZAS DEL DR. SALOMON SELLAM.-

¿Por qué tal persona desarrolla esta precisa enfermedad y no una distinta?
¿Qué significado tiene el síntoma alérgico y cuál es su sentido?
¿Por qué un simple y común alérgeno puede provocar tales fuegos de artificio con todos sus disparos de estornudos, tos, ataques de picores o de dolor, shock o incluso muertes bruscas?
¿Por qué el sistema inmunitario normalmente tan discreto, encuentra más apropiado llamar la atención de esta manera? ¿No querrá de este modo prevenirnos de algún peligro?

LA CRISIS ALÉRGICA SIGNIFICA: ¡CUIDADO PELIGRO, HAY RIESGO EN LA MORADA!
Todo ocurre como si estas sustancias, en principio no tóxicas para el cuerpo humano, fueran percibidas como peligrosas. Le sigue una reacción de defensa completamente fuera de lugar. Nuestro cuerpo no tiene, a priori, por qué defenderse habitualmente del polen, una sustancia considerada entra las más naturales y que simboliza el renacimiento (la primavera), la reproducción (la sexualidad), y también la vida.
El fenómeno alérgico consiste ante todo en una defensa, ciertamente desplazada, pero que protege la integridad del individuo adaptando su organismo a la realidad de la vida diaria. Pero ¿por qué el individuo se protege de esa manera?
Se protege de esa manera excesiva y desmedida porque ha perdido el sentimiento natural de seguridad en el mundo que lo rodea. El polen, el polvo, los alimentos... son parte integrante de nuestro entorno. Nos volvemos alérgicos cuando percibimos como hostil algo que debería sernos familiar. La alergia está a menudo basada en un miedo, una inquietud, un recelo o un temor (todos insconscientes), que no tienen ninguna relación directa con el alérgeno.


Desde el punto de vista puramente psicológico, esta manifestación estaría vinculada con lo que Freud clasificó como represión, transferencia asociada al desplazamiento y al mecanismo de proyección.
La represión representa uno de los mecanismos de defensa más utilizados: un acontecimiento desestabilizador que sigue sin haber sido asimilado psíquicamente puede ser una fuente de sufrimiento moral, y por ello se ha ocultado por completo a la memoria. Se acomoda entonces en las profundidades del inconsciente con el fin de no sacudir la conciencia en caso de presentarse nuevamente.
Vamos a focalizar nuestra atención consciente sobre otro objeto, bastante anodino-el alérgeno- para no perturbar nuestra conciencia con sentimientos originales de inestabilidad, de inquietud o de miedo.
El mecanismo de proyección nos permite así refererirnos a un verdadero culpable, a un auténtico cabeza de turco: el alérgeno. De ésta forma nuestra conciencia se tranquiliza.
En resumen: el síntoma alérgico es la señal de una vivencia emocional (fuente de desestabilización), que se ha vuelto inconsciente por un proceso de represión y ha sido reemplazada por proyección sobre un elemento periférico, anteriormente neutro y anódino: el alérgeno.
La versión psicosomática va todavía un poco más lejos cuando describe los mecanismos psico-cerebro-orgánicos íntimamente vinculados a este fenómeno. Por eso es que en el próximo artículo veremos que es un psico-choque emocional desestabilizador y qué tienen que ver con nuestra vida cotidiana.


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